Y Bobby, tragando saliva, siente que su culo se contrae con un fuerte espasmo de anticipación…
-Este coño está hecho para joderlo. –gruñe Tony mientras mordía las turgentes nalga de su cuñado.- Es dulce, rosadito y lampiño; carajo, papá, la entrada se le hincha como la vagina de una mujer cuando le meto el dedo. –exclamó riente, hasta que dejó de hablar y continuó cogiéndole con el dedo, halándole la entrada del culo hacia abajo y metiéndole la lengua por el cálido y tembloroso orificio.
-Vamos, yerno, disfrute de sus proteínas… -rió ronco Ben, halando al muchacho de la nuca y guiándole hacia su verga hasta que los rosados labios del joven quedaron sobre la cabezota de su miembro palpitante.
Una gota cálida y acuosa de líquido quemó los labios de Bobby. El muchacho, instintivamente abrió la boca, sacó la lengua y la recogió, lamiendo al mismo tiempo lo que quedaba en el ojete, momento cuando, riendo abiertamente, Ben echó hacia delante sus caderas metiéndosele entre los rojos labios, alojando una buena parte de su verga en la boca de su joven yerno.
-Uggg… -era lo único que escapaba de la boca del enrojecido Bobby, quien miraba casi asustado y suplicante a su suegro.
-Vamos, pequeño, sé que quieres. Dale una buena mamada a tu papi, porque ahora soy tu papi, ¿verdad? –los ojos del hombre brillaban de codicia, lujuria y burla.- Vamos, bebé, chúpale la cabezota del güevo a tu papi.
Separando sus labios, acostumbrado a obedecer, y confuso por esa oleada caliente que recorría sus entrañas, Bobby separó sus labios lo más que pudo bajando la boca sobre el grueso, duro y ardiente palo. Era tan grande que literalmente llenaba su boca, aplastaba su lengua y le ahogaba. En cuanto la tiene allí, el joven gime, enrojece más y se estremece. La pieza del macho, soltando temblores, calorones y gotas de líquidos le despertó un hambre feroz. Aunque le costaba tragar más, cada vez que subía atrapándola con sus mejillas y lengua, bajaba intentado cubrirla toda, chupando con deseo, queriéndola toda. Tragaba y lamía, lengüeteada sobre ella, y si embargo notaba que apenas había abarcado la mitad de la fantástica verga.
-¡Ahhh! Eso es, hijito, date gusto. –gemía Ben, atrapándole otra vez el fino cabello y guiándole arriba y abajo mientras Bobby buscaba de mamar más y mejor, enloquecido por la poderosa sensación de tener un güevo en la boca por primera vez.
Durante todo ese tiempo, Tony se había dedicado a meterle ese dedo que le frotaba algo, despertándole un ardor en el culo que ni siquiera esa lengua babosa y mojada podía aliviar. Por alguna razón ese dedo había estimulado una irritante sensación de picor, y confuso mientras mama güevo y su culo es penetrado por un dedo y una lengua, Bobby se dice que de estar a solas habría tenido que meterse él mismo un dedo para aliviar esa piquiña. No podía saber que todo se debía a aquellas gotas que Tony le había administrado con su bebida. A ese dedo siguieron dos y tres, cosa que debió molestarle pero que tan sólo le ponía más frenético.
A pesar de encontrarse atrapado en el paraíso de los puticos recién nacidos, con la verga de Ben deformándole una mejilla, Bobby nota que Tony deja de manipularle el urgido hueco, poniéndose de pie a sus espaldas y quitándose las ropas. Segundos después sintió algo suave, liso y caliente, esponjoso, frotándose de la entrada de su culo, recorriéndola, empujando sin entrar. Y supo que era la cabeza de su verga; ¡Tony iba a penetrarle!, y la idea le asustó, él no era ningún marica aunque ahora…
El glande pulsaba contra su esfínter, empujando, luchando, venciendo la resistencia y enterrándose mientras Tony grita de gusto atrapándole la cintura. Empuja y lentamente esa barra larga, gruesa, dura y caliente va metiéndose en las entrañas del muchacho. Se notaba menos impresionante que la de Ben, pero era lo bastante grande como para que Bobby se sintiera totalmente lleno de verga. Tony se echa a reír, a tiempo que él mismo se sorprende, su culo se cerró hambrientamente sobre la tranca, sus entrañas comenzaron a halarla, chuparla y masajearla. En lugar de rechazar la invasión, su agujero caliente la deseaba, y cuando Tony pegó las caderas de sus nalgas, dejándole totalmente ensartado, Bobby creyó que se moriría de puro gusto, ese torturante y delicioso picor parecía ser aliviado por un momento.
-Maldita sea, papá, ¡ahhh! –gemía Tony.- Qué apretado y caliente está este dulce coño. Joder, su esfínter está totalmente cerrado sobre mi verga, estrangulándomela, y es tan rico. –la medio saca gimiendo y Bobby le acompaña al sentirse frotado así, vuelve a clavarla y ahora parece que está más gruesa y dura.
El muchacho se estremece y retuerce cuando la verga sale un poco y se clava duro; Tony se la clava a conciencia, aplastando sus muslos musculosos contra el cuñado, quien puede sentir muy bien ese tolete rozándose de las paredes venosas de su culo provocándole unas oleadas de placer increíble.
-Métesela toda, hijo, que sienta bien lo que le haces a tus mujeres. –ríe Ben, mirando hacia Bobby, el cual tragaba y chupaba con gusto.- Bebé, tienes la larga verga de tu cuñado bien metida en tu culito dulce, ¿qué tal la sientes? ¿Te gusta y te hace querer correrte de placer?
Teniendo la boca llena con la dura verga de su suegro, lo único que podía hacer Bobby para manifestarle cuento le gustaba lo que le hacían era gemir. Con nalgadas y bramidos recios, Tony aceleraba sus cogidas y la cabeza caliente de su duro güevo golpeaba algo dentro del tierno muchacho que le provocaba enloquecedoras oleadas de placer. Por la fuerza de las embestidas, Bobby comenzó a deslizarse hacia delante en la cama, pero deseando no perder esos poderosos estallidos de gusto que tenía cuando Tony se le clavaba a fondo justo en ese punto, asentó bien sus rodillas y lanzó el culo hacia atrás, subiéndolo y frotándolo sobre la pelvis del cuñado.
Para ese momento, caliente al estar lleno de güevos por primera vez, Bobby había perdido toda cordura, ningún pensamiento racional recorría su mente, como el hecho de estarle mamándole la verga y estar siendo penetrado por su suegro y su cuñado, el papá y el hermano de Alice, su esposa. Nada de eso podía distraerle de lo que en verdad deseaba, y bajando su boca ahora con gula y apretando el culo para oír gemir de gusto a Tony, el muchacho deseaba continuar sintiendo para siempre todas esas oleadas cálidas y eléctricas.
-Joder, papá, tenías razón, mira cómo le gusta. Es toda una puta de culo caliente. Ahhh… está tan suavecito y apretado que casi te saca la leche del cerebro. Y verle con esa pantaletica que le regalé es todavía más excitante. El cuñado puede ser todo un culturista grande y musculoso, pero en el fondo es una sexy puta en pantaletas que desea repartir culo. –brama Tony, empujándola cada vez con más fuerza dentro de Bobby, echándole hacia delante y metiéndole más y más del tolete de Ben en la garganta.
-Lo supe en cuanto Alice lo trajo a casa. Es una puta, una perrita necesitada de atenciones.
A Bobby le horrorizaba y excitaba escuchar lo que decían, casi gritó ahogado de güevo cuando Tony subió a la cama, sentándose sobre sus pantorrillas y bajándole las caderas.
-Encúlate, cuñado, muéstrame cuánto te gusta una verga caliente y dura de hombre. –le ordenó.
Y lo hizo, mientras Tony se quedaba quieto, Bobby comenzó a subir y bajar su culo con fuerza, enculándose con todo, quedando bien sentado y empalado, dejando sólo un dedo de güevo fuera y eso por las nalgas. Y sentado allí se refregaba como loco para sentir esa verga rozarle en todas direcciones.
-Dios, eres más puta de lo que imaginé, yerno. –sonríe Ben, acariciándole amoroso una mejilla abultada por su propia verga.- Eres un dulce bebé de culo caliente. ¿Te gusta lo que te hace tu cuñado? –y Bobby, con medio güevo en su boca, subiendo y bajando el culo sobre el otro, asiente.- ¿Era su dura verga, la verga de un hombre, lo que tanto necesitaba tu coño caliente y afeitado? –y al preguntarlo retira su tolete de esa boca, dejando al muchacho jadeante, rojo de cachetes y mojado de babas.
-Si, señor.-jadeó.
-Eres un buen muchacho, Bobby. Pero no me digas señor; ahora soy tu papi. Anda, date con furia sobre la verga de tu hermanito.
Eso era todo lo que Bobby parecía esperar. Jadeando ansioso, enderezando su cuerpo, comenzó a saltar arriba y abajo sobre la dura verga caliente, restregando con fuerza sus musculosas nalgas del regazo de su cuñado. Gritó al sentirse lleno con la voluminosa tranca antes de subir, dejándola salir lentamente ahora, casi hasta la roja cabeza que separaba los pliegues de su culo lampiño para luego descender, clavándosela toda nuevamente. Y mientras se empalaba de la babeante verga, Bobby mira a Ben, su suegro, con algo de inquietud. El hombre sonríe y se masturba lentamente, mirándole hacer todo aquello.
Tony comenzó a respirar más y más pesadamente contra sus oídos, rodeándole con sus musculosos brazos el pecho, atrapándole en cada mano una tetilla firme.
-Hummm… si, cuñadito. ¡Qué culo tan rico! Ahora eres mi culito. Ya no eres un hombrecito, ¿okay? Tan sólo un buen marica. Esto era lo que esperaba tu redondo y enorme culo afeitado, ¿verdad? Una enorme verga de hombre.
Eran palabras extrañas, autoritarias, dominantes. Humillantes. Pero Bobby temblaba de excitación tan sólo de escucharlas mientras miraba con ojos brillantes y labios muy húmedos a su suegro.
-Respóndele a Tony, hijito. –le ordena y el joven culturista tan sólo puede asentir, totalmente entregado.
-¡Ahhh…! Si, se nota que tu culo quiere… Joder, cómo me chupa la verga, papá.
-Ya veo. –sonríe Ben, luego se echa hacia delante, bañando con su aliento el rostro a Bobby, mientras este aún sube y baja su culo frenéticamente sobre el güevo de Tony.- ¿Estás listo para convertirte en una putita, hijito? ¿Estás listo para recibir en lo más profundo de tu culo abierto una buena corrida de semen caliente de parte de tu hermanito?
Bobby asiente, pero Ben endurece la expresión y Tony le atrapa por los hombros, deteniéndole.
-No, bebé, debes decirlo. Debes decirnos cuánto lo quieres. –acota Ben.
-Si, suegro… -comienza y Ben le sella los labios con un dedo y el muchacho comprende.- Si, papi, estoy listo para que Tony me llene el culo con su esperma. –se medio vuelve hacia el cuñado.- Por favor, déjame continuar. ¡Quiero tu verga!
-Tu coño afeitado desea continuar frotándose de mí, ¿eh? –ríe Tony soltándole y Bobby casi gime de alivio cuando alza su culo y lo baja con fuerza, comenzando un vigoroso sube y baja.
-¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Hummm…! -era todo lo que salía de los rojos labios del chico mientras cierra los ojos y continúa empalándose.
Tony nuevamente le atrapa por los hombros y le hala hacia abajo, sobre su regazo, dejándole totalmente ensartado de su gruesa y dura barra de carne caliente, la cual parecía crecer y endurecer más, para luego comenzar a temblar víctima de violentos espasmos. Y si Tony gritó ronco, casi mordiéndole un hombro, fue nada comparado con lo que chilló Bobby cuando sintió los disparos de semen caliente en sus entrañas, golpeando las paredes de su recto una y otra vez, llenándole tanto que algo de esperma escapa de su vicioso agujero. Y el muchacho se mareó, tanto que debió recostarse de su cuñado mientras apretaba violentamente su culo para atrapar y chupar hasta la última gota de ese semen que parecía calmarle la piquiña en las paredes de su culo.
Cuando terminó, jadeando contra su cuello, Tony le palmeó un hombro y Bobby, también tembloroso, comenzó a subir sacándose la barra del culo, la cual todavía se veía dura. Riendo, el cuñado le arroja de pecho sobre la cama y todavía frota la larga barra de sus nalgas, azotándole con él, metiendo la cabeza lisa entre las dos duras masas de carne y frotándole.
-¿Te gustó, cuñadito?
-Ya lo creo, mírale la cara y cómo todavía menea su culo contra tu verga. Creo que Bobby ha resultado tremenda puta caliente. –comenta Ben.- ¿Quieres más güevo, Bobby?
El muchacho, agotado pero ardiendo, le mira con medio rostro sobre el colchón y tan sólo asiente con la cabeza. El hombrezote sonríe.
-Eso es muchacho, entrégate a lo que deseas. Ven, trae tu culo de puta caliente hasta aquí, ábrelo para mí y siéntate sobre el regazo de tu papi. Creo que es hora de que también yo disfrute de tu lampiño y rojo agujero de amor.
Jadeando, Bobby se desliza sobre la cama, volviéndose de espaldas hacia el cabezal de la cama, donde el suegro espera, alzando sus nalgas para que el hombre, apartándole con un pulgar la tanga de la raja entre las nalgas, vea el culo rojizo, dilatado y manchado con la leche de su propio hijo.
-¡Qué culo tan bonito!
-¿Verdad, papá? –ríe Tony.
Tragando saliva, Bobby se arrodilla con las piernas a cada lado de la cintura de Ben, dándole la espalda y arqueándola, acercando a ese rostro la visión de sus nalgas redondas muy abiertas. Casi gime y se muerde el labio inferior cuando siente las enormes manos de su suegro sobre sus nalgas, acariciándolas entre codicioso y admirado de tan hermoso botón que titila hambriento. Las manos abren un poco más y un pulgar se frota sobre el agujero oculto nuevamente por la breve tela de la tanga mojada de leche. Agarrando la suave prenda de mujer, el hombretón la hala por las tiritas de la cintura, desgarrándola, limpiando con ella un poco la esperma de Tony y arrojándola lejos.
-Joder, hijito… -susurra Ben mientras le frota las nalgas, los mulos, cintura y espalda con sus manos callosas.- La entrada de tu culito está realmente hinchada. Parece un verdadero coño. Tienes un trasero realmente bonito e increíble aquí… -su pulgar frota y frota sin entrar y Bobby quiere gemir de angustia.- Apuesto que cuando sales en esas exhibiciones con tus trusas pequeñas eres la envidia de todos los otros culturistas. Apuesto que muchos de ellos han soñado con meter sus manos en tus trusas y frotar estas increíbles nalgas y clavarte los dedos en el culo hasta hacerte gemir como una perra en celo. –se echa hacia adelante, hablándole en susurros roncos en un oído.- Cuéntamelo, hijito, ¿han intentado tocar tu culo delicioso todos esos hombres grandes y masculinos?
-Yo… yo… -tartamudea, rojo de cara.
-Dímelo, hijito, cuéntale a tu papi de esos hombres que desean la cereza roja que es tu culo hambriento.
-No fue nada, sue… papi. –responde, avergonzado y excitado, mirándole sobre un hombro mientras el pulgar entra y le dilata, haciéndole temblar.- Hace una semana necesitaba de alguien que me aplicara los aceites antes de la exhibición y este chico, Leo, se ofreció a ayudarme.
-¿Leo Walker? ¿Ese enorme tipo negro? Le conozco. Chico, qué es una mole de carne. –se acerca nuevamente a su oído mientras el pulgar entra y se agita en sus entrañas suaves por las leches de Tony.- ¿Él tocó tu dulce y hambriento coño, Bobby?
-Si, lo hizo, papi. Él estaba aplicándome el aceite en la espalda y algunos chorros corrieron por ella y se metieron dentro de la trusa, entre mis nalgas, por lo que simplemente metió su mano grande dentro de la trusa, untándome el aceite y en un momento dado sus dedos estaban frotándose sobre mi culo de manera insistente.
-Imagino que no hiciste nada para detenerle.
-¡Yo no busqué eso! –se defiende, avergonzado.
-No te sientas mal, Bobby. Ya eras un pequeño putito antes de esto, y sí un hombre de verdad te toca es normal que te deje débil y caliente. –explica Ben.- Ya lo imagino, mirabas a la mayoría de esos hombres grandes, musculosos y viriles enfundados en sus pequeñas trusas mientras ese negrote te frotaba la entrada del culo con sus dedos. Seguro que casi te corres, ¿verdad?
-Si, yo… Estaba nervioso. Pero… nada pasó. ¡Y gané esa vez!
-Entonces tal vez debamos jugar con tu culo antes de cada show, atraparte en una esquina mientras hablas con tus colegas y llenar tu culo afeitado y rojo de vergas duras y calientes. –medio ríe, mórbido, Tony. Y los ojos de Bobby brillan de lujuria, imaginándolo.
-Ven, muchacho, quiero ver tu carita bella de puta caliente mientras te cojo. –dice Ben, obligándole a dar la vuelta y a sentarse sobre su regazo de frente.
Bobby gime débil entre los musculosos y velludos brazos del suegro, apoyando sus manos de ese torso enorme y peludo, mientras siente la dura, larga y gruesa verga del hombre frotarse entre sus nalgas abiertas. La cabeza sobresalía de lo larga que era y varias gotas cálidas de jugos pre-eyaculares le mojan la parte baja de la espalda.
El suegro pasa una de sus enormes manos callosas sobre el marcado paquete de seis abdominales del lampiño yerno, subiendo de manera lenta y torturante hacia los enormes y pronunciados pectorales del muchacho. Débil, Bobby apoya sus manos de los duros pectorales del suegro mientras las manos del otro manosean todo su cuerpo.
-Te ves tan caliente y sexy, pequeño hijo de perra. –ronronea Ben.- Si te gustó la enorme verga de Tony en tu culito vicioso, la de tu papi te hará ver las estrellas, hijito. –las manos morenas se clavan en las tersas nalgas blancas.- Dime, bebé, ¿su verga dura hizo que tu culito se sintiera bien?
-Si, papi, se sentía increíble. –el muchacho jadeó, rojo de vergüenza pero imposibilitado de menear su culo contra el regazo del hombre, su culo todo tembloroso, para demostrarle cuánto le gustó.
-Lo imaginaba, chico. Eres una perrita caliente probando por primera vez las cosas que realmente necesitas; lo siento por mi Alice, pero tan sólo eres un buen marica. Bien, ahora échate un poco hacia atrás y ábrete para recibir el güevo caliente de tu papi, bebé.
Bobby frotó la parte delantera de su pecho totalmente contra él, obedeciéndole al echar el culo hacia atrás, notando como Ben llevaba una de sus enormes manos a sus espaldas, allí donde podía sentir el venoso y ardiente tolete del hombre bañándole de líquidos. Ben agarró su güevo y Bobby alzó su culo, bajándolo y apoyándolo de la gruesa y lisa cabezota que le quemaba.
-Oh, Dios… -gimió Ben, frotando su glande de esa entrada secreta.- Se siente tan suave e hinchado. Realmente mi nuevo hijito tiene un enorme coño caliente por culo, ¿eh?
A pesar de que todavía le costaba pensar en sí mismo como una enorme y musculosa puta para su suegro y su yerno, Bobby tan sólo podía mirar al hombre y asentir vehementemente mientras continuaba frotando su culo de la lisa cabeza, nada más de imaginar ese güevo en su culo le había despertado nuevamente esas piquitas en su recto.
-Dale duro, papá. Con tu verga y más leche en ese culo, se convertirá en una puta desatada para siempre. –ríe Tony, Ben le imita más suave y Bobby jadea.
-Bien, hijito, ahora besa, lame y chupa la cabeza de mi verga con tu dulce coño. Tan sólo bájalo un poco y hálalo como la buena puta que estoy seguro que eres… Vamos, demuéstrale a tu papi que eres la zorra más zorra de las competencias de culturismo.
CONTINUARÁ... 3

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