domingo, 26 de julio de 2020

El suegro lo envicia... 17


Cada vez que Steve empuja la gruesa verga en su culo, la boca de Bobby parece cubrir todavía más la tranca de Troy, chupándola de forma entusiasta. Y mientras lo hace, mientra su boca y culo son rítmicamente cogidos por esos dos hombres grandes, el joven culturista sabe que todos esos chicos atléticos estaban admirados y excitados al comprobar lo increíblemente adicto que era a los güevos, subiendo y bajando sobre ellos su cuerpo musculoso, contrayendo sus poderosos pectorales de culturista mientra sus dos extremos son llenados de macho.

La negra barra sale, lentamente, nervuda, halando los labios del afeitado coño, para luego entrar nuevamente, empujando, rozándole lo que sospecha es un clítoris en su culo, dándole en la próstata, y Bobby no puede pensar en nada que le emocione más, como no se sentir a un costado el roce de los glandes de Jorge, Vicent y Patrick.

De repente se oye un golpeteo cuando alguien toca la puerta del cuarto de vapor y todos quedan sorprendidos.

-Coño, pensé que te había dicho que aseguraras la puerta.-Troy recrimina a uno de los chicos.

-¡No dijiste un carajo! –replica Patrick, susurrante.

-Necesito un baño de vapor. –oyen decir a una voz afuera.

-De ninguna manera, ya he sudado demasiado. Vamos todos por una cerveza fría. –le responde una nueva voz, siendo coreada por otras dos.

Y mientras escuchan y esperan, todos están muy quietos dentro del cuarto, todos desnudos y erectos, con Bobby arrodillado, paralizado también, su boca imposiblemente abierta sobre la verga de Troy, la cual está pulsando contra su lengua, mientras su culo está totalmente penetrado por la de Steve, quien pega los pelos púbicos y las bolas de sus nalgas.

Con el corazón bombeándole de manera alarmante, Bobby escucha a esa gente afuera hablar y reír nuevamente, preguntándose si al final habrían cambiado de opinión y entrarán al cuarto de vapor para encontrarse con él, musculoso y grande, siendo cogido por ambos extremos por dos hombres, estando otros tres esperando con sus güevos babeantes.

Y la idea, por aterradora que sonara (ser descubierto y tachado para siempre de puta), también le excita a un nivel básico. Porque si, tenía que reconocerlo, desde que cayó en las grandes, callosas y fuertes manos de su suegro se había transformado en una puta deseosa de machos. Casi espera que esos otros tres o cuatro sujetos entren, le descubran y también deseen llenarle con sus güevos, derramando litros de leche en todos sus orificios.

La idea le hace gemir aunque Troy sisea que calle, pero le cuesta, porque estremeciéndose, casi mordiendo la verga en su boca y apretando imposiblemente duro la que tiene entre sus nalgas, llenándole el culo… se está corriendo. Su culo ha alcanzado un orgasmo…

¡Y quiere más!

Pero, finalmente, las voces se alejan y todos respiran aliviados.

-¡Mierda! –se queja Jorge.- Eso estuvo realmente cerca.

Bobby, todavía empalado por esos dos hombres, no puede menos que sentirse un tanto… decepcionado. Aparentemente al medio equipo de futbol americano que le usaba también le preocupaba ser pillado así, cinco duros atletas cogiéndose a un chico grande que practica el físicoculturismo.

-Realmente estuvo cerca. Aseguren la puta puerta. –gruñe Troy.

-Si, nadie debe entrar. De ninguna manera iba a permitir el compartir este culito caliente y rico con esos sujetos. Puede que otro grupo lo pille alguna otra vez y también se la claven duro y con fuerza, pero no esta noche. Por ahora este culo es nuestro. –enfatiza Jorge.

A Bobby todo le da vueltas en la cabeza al comprender que tal vez no era el ser vistos en eso lo que le molestaba después de todo.

-Vamos a reventarle eser coño a fuerza de güevos y leche. –ríe Vicent.

Y el joven culturista gime, deseándolo, ordeñando esa verga en su boca con la garganta casi sin notarlo.

-Este enorme y musculoso culo blanco es sólo para mi verga. –gruñe Steve mientras comienza a cogerle con fuerza otra vez, sacándola toda, mirando vicioso el agujerito que titila con hambre, antes de clavarla otra vez.- Apuesto que amas sentir una enorme verga negra en tu dulce culo de niño blanco, ¿no es así, Bobby? A las putitas rubias les encantan los güevos de los hermanos de color. –se burla mientras lo empala con velocidad.- Apuesto que deseas que Leo te lo reviente con su tolete de anormal. Se lo he visto en las duchas y le cuelga como al de un caballo. Aunque me pregunto si aún tú podrías con ese Güevo Monstruoso.

De no haber sido halado nuevamente por Troy para que continúe mamándole el tolete, Bobby habría reído de aquellas palabras, recordando que menos de veinte minutos antes, Leo estuvo llenándole el culo con su verga realmente enorme y dura. Pero todo lo olvida mientras la punta de esa cosa grande en su culo le frota todo, despertando ecos de lujuria en todo su cuerpo de muchacho guapo y saludable que merecía ser bien atendido por los machos calientes. Por no hablar del grueso y suave glande de Troy tapándole la garganta y el venoso cuerpo pulsando cálido y vital sobre su lengua ávida. Los dos hombres parecen acompasar sus ritmos y lo penetran con gusto y ritmo; cuando la verga de uno llega a su garganta y la otra a su próstata, la dicha y excitación no caben en el joven pecho del rubio culturista, quien casi teme que dichas vergas se encuentren en su estómago.

De repente Steve gruñe, la verga bien clavada en su culo parece dilatarse imposiblemente y Bobby tiene que gemir cuando siente algo hirviente, como lava, que cruza el cuerpo de esa pieza de carne, derramándose a la manera de disparos dentro de sus entrañas, mojándole de manera increíblemente placentera (algo que nunca habría imaginado, que recibir el semen de otro tipo en su culo fuera tan maravilloso). Sus entrañas y próstata enloquecen con ese semen que les baña de manera profunda.

Pegando totalmente las caderas de las redondas y firmes nalgas blancas, Steve tiembla mientras se corre a chorros. Carga tras carga se añade a la leche que previamente ya ha salpicado las paredes del culo al muchacho. Saber que tiene toda esa esperma dentro de sí, provoca tal corriente de placer en Bobby que tiene que tensarse, flexionando los dedos de los pies para soportar tanto gusto. Y mientras todavía bombea un poco más, con chapoteantes plop plop, Steve sonríe mirando a Patrick, quien ríe agudo. Tal vez cada uno pensando en lo mismo, en sus leches mezclándose dentro del ansioso culo del fortachón muchacho. Tal vez. Los amigos podían compartir muchas cosas, ¿o no?

Finalmente, con un profundo gruñido de satisfacción, Steve comienza a sacar su verga, lentamente, hasta que aparece la enorme cabeza de su miembro totalmente cubierto de semen, llenando más con el fuerte olor el cuarto de vapor, excitando a Bobby, quien olfatea a pesar de tener la nariz pegada al pubis de Troy, sabiendo que su culo mana algo de espesa esperma.

-Okay, perra musculosa, es mi turno. Ya quiero meterte mi gorda verga en tu dulce coño bañado en dos leches. –gruñe el Vincent.- Ven, baby, date con todo.

El futbolista toma asiento a su lado en el banco, muy abierto de piernas, atrapando con su mano enorme la base de su tranca, totalmente erecta y roja. Lamentando dejar de saborear la rica verga de Troy, pero con su culo totalmente ardiente y necesitado de más machos, Bobby se pone de piel, de frente al latino, subiendo a ambos lados de su cintura, bajando el musculoso trasero hasta que su hambriento y desesperado agujero choca de la suave, lisa, ardiente y enorme cabeza, deslizándosela.

Y Bobby se muerde los labios para no gemir como una verdadera puta mientras va tomando centímetro a centímetro de la realmente gruesa verga, la cual le roza todo en su gloriosa entrada, poniéndole todavía más caliente de gusto y de ganas, hasta quedar totalmente sentado sobre el regazo del hombre, completamente empalado, cosa que desata risas de aprobación.

-Joder, Vincent, este chico logró tomar con su culo ese brazo de bebé que tienes por verga. –ríe Patrick.

-Oh, Dios… y cómo aprieta y chupa sin moverse. –gruñe el hombre, con una sonrisa depredadora.- Vamos, mi enorme baby, date con furia. Sube y baja sobre ella como sé que tanto quieres. Esta verga te va a dejar satisfecha. –le conmina.

Bobby enrojece totalmente, entendiendo que ahora no era simplemente penetrado, ese macho fuerte que le mantenía bien clavada su verga deseaba que se cogiera a sí mismo, demostrando qué tanto le gustaba aquello. Era la mayor prueba de su putería que podía dar. Pero… ese falo grueso, duro y caliente estaba pulsando dentro de sus entrañas y era una sensación tan poderosa que no podía pensar en otra cosa como no fuera en ordeñarla también, deseándola metiéndose, saliendo y más tarde bañándole también con su semen. Afincando los pies, sube lentamente, dejando al descubierto la gruesa mole que sale de su culo. Sube hasta el glande, apretándolo de manera desesperada y logrando que Vincent jadee con fuerza. El joven culturista vuelve la mirada, recorriendo a todos esos hombres que observan fijamente mientras se enculaba, ojos lujuriosos, vergas duras, aún las de Patrick y Steve, todos calientes por el espectáculo que estaba dándoles con su culo abierto y lleno de güevo.

-Gózala, Bobby. –gruñe Troy.- No pienses en nada y sólo déjate llevar, disfrutando lo que eres, una perra caliente que ama los güevos.

Baja, metiéndosela, apretando con su esfínter y paredes mientras lo hace, con fuerza, y Vincent gime de gusto, sus enormes manos cobrizas atrapándole las blancas caderas. Las lampiñas, musculosas y redondas nalgas rojizas, muy abiertas, permiten ver como el redondo agujero aprieta la enorme, gruesa y nervuda tranca del macho cuando sube gimiendo y cuando baja. Cuando se la mete, sintiendo cómo se desliza en su interior, Bobby gime puramente de placer, eso despertaba oleadas de cálido deseo en cada centímetro de su cuerpo, y cuando la punta golpea su próstata casi se desmaya. Con ella muy adentro, meneando sus caderas de adelante atrás, sintiéndole moverse adentro, frotándole la pepa del culo, siente que se muere. Ahora lo sabe, lo que más desea en este mundo son las vergas de los hombres llenando su culo ahora vicioso.

Mientras sube y baja, y Vincent atrapándole por las caderas le ayuda agitándole con fuerza, Bobby sabe que está bien jodido, en todos los sentidos. Ahora entiende que eso es lo que quiere, no lo que Alice puede ofrecerle. No, desea lo que su vicioso suegro le enseñó, el placer de su culo y su boca siendo utilizados por los hombres de verdad, llenándolos, cogiéndolos, dejándole su semen en cada orificio. Dios, y el semen sabía tan bien… Salta y grita imaginándose ya untando nuevamente de leche, saboreándola sobre su lengua en algún momento. Y sus ojos cerrados, sus mejillas rojas y cara de profundo deseo, hacen gemir a los hombres que se acercan más para verle caer una y otra vez sobre la cobriza y gruesa tranca del amigo. Era tan excitante ver a ese joven carajo gemir y estremecerse sobre el güevo de uno de ellos que casi temen corrersele encima, bañando el bello cuerpo todo de leche.

Tan mareado de gusto está, que Bobby tiene que sostenerse de los hombros del latino para no caer.

-Miren eso, ese culo va a arrancarle la verga. –Jorge gruñe ronco, notando el esfínter que va y viene sobre ese tolete mientras algo de la leche de Patrick y Steve aún mana.- Yo también quiero de eso y no puedo esperar mi turno. –y camina hacia la pareja, empujando por la espalda a Bobby hasta conseguir que su torso choque con el de Vicent.

Agarrando su duro y grueso tolete, el latino lo presiona contra el hinchado y ocupado agujero del rubio culturista, gruñendo mientras lo empuja. Bobby abre mucho los ojos y la boca cuando siente que va metiéndosele. Vicent sonríe libidinoso, tensándose cuando siente la presión de la verga de su mejor amigo contra la propia, ambas palpitando de emoción. Jorge va metiéndola, apretando los dientes en una mueca sonriente, y mientras la desliza, Bobby tiembla de lujuria extrema. Con un graznido, el latino termina de metérsela, muy hondo, sus bolas cayendo sobre las de Vicent, y se queda quieto por un segundo, jadeando pesada y ruidosamente.

Las dos gruesas, ardientes y palpitantes vergas llenan totalmente las entrañas de aquel joven que apenas semanas antes se creía heterosexual hasta que su propio suegro le enseñó que era una puta. Ahora, dentro de su afeitado coño de hombre que ama las vergas, rozan entre sí, sin salir del todo, una viniendo y la otra retirándose, las dos trancas de aquellos musculosos y atléticos machos.

-Mierda… se ve tan bien así, entre dos hombres, con dos güevos en su culo… -jadea Patrick.

Si, y aquel culo era de fábula, piensan los dos cogedores, ya que aprieta y hala de manera enloquecedora. Era una sensación, cogerle así, que ninguno había experimentado antes y que costaba trabajo explicar a otros, como sabe todo aquel que ha logrado encontrar a un chico que acepte dos buenos güevos en su interior a un tiempo, siendo la otra la de un buen amigo de parrandas.

-Compadre, tu verga se siente tan caliente junto a la mía. –Jorge se queja, ahogadamente con su amigo, el cual se echa a reír.

-¿Te gusta? ¡Qué bien!, date por enterado que la próxima vez que viajemos con el equipo y compartamos cuarto y duermas con el culo al aire voy a probarlo.

Ríen, pero a Bobby, aún mareado como está por las atenciones de los dos machos aprisionándole entre sus cuerpos, no escapa la chispa de lujuria en los ojos de Vicent, tal vez sopesando en verdad la idea. Pero no tiene tiempo para pensarlo, Jorge saca casi toda su verga mientras el otro se la clava, luego las deslizan, Jorge entra y Vicent sale, con golpes fuertes, rozándole todo, golpeándole una y otra vez su punto P, de puta. Uno va, el otro viene, y los dos gruesos toletes tienen abierto al límite su rojo, lampiño y redondo culo que se abre para aceptarlos. Ese agujero palpita sobre las vergas, halándolas, chupándolas, y los hombres sólo pueden gemir mientras le cogen. Las manos de Vicent aprisionan las mejillas abiertas de sus nalgas, recibiendo también los embates de las caderas de Jorge, el cual aferra al culturista bajo los brazos, atrapándole los poderosos pectorales.

Ese culo estaba volviéndoles locos de placer.

En un momento dado, Jorge se le encima, arrojándole totalmente sobre Vicent, sus rostros quedando a tan sólo centímetros, las respiraciones agitadas, los alientos mezclándose. Bobby, totalmente desatado ya, echa su culo de adelante atrás al tiempo que aprieta, siendo recompensando por más vigorosas embestidas, por golpes más certeros sobre su próstata. Las dos vergas compitiendo por poseerle y darle placer.

Mareado, Bobby repara en los labios gruesos de Vicent, quien con los ojos cerrados continúa enculándole, provocando un verdadero punto caliente allí donde su verga rozaba con la de Jorge. Por un breve momento, Bobby piensa en besarle, en meter su lengua en aquella boca para ver cómo sería besar a un hombre que le hacía el amor, pero tal vez no era una buena idea, o el mejor momento. En lugar de eso, medio echándose atrás, recorre con las grandes manos el musculoso y veludo torso, atrapándole los pezones muy erectos, pellizcándolos y halándolos.

-Tú si sabes tratar a los hombres, Bobby. –oye a Troy a su lado, lujurioso.- Te gusta, ¿verdad? Te encanta satisfacer a los hombres. Anda, dilo… libérate… Grita para nosotros que tan sólo eres una enorme y musculosa puta que ama los güevos. 

CONTINUARÁ... 18                         

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