-Tú si sabes tratar a los hombres, Bobby. –oye a Troy a su lado, lujurioso.- Te gusta, ¿verdad? Te encanta satisfacer a los hombres. Anda, dilo… libérate… Grita para nosotros que tan sólo eres una enorme y musculosa puta que ama los güevos.
-¡Ooohhh, si…! -jadea Vicent, desviando sin querer la atención, susurrado al oído de Bobby.- Me encanta cuando las perras a las que jodo con mi verga juegan con mis tetillas.
Eso enciende todavía más al joven culturista que aprieta y hala esas graníticas tetillas con más fuerza, logrando que Vicent le clave la verga más profundamente a cada tirón, mientras gruñe casi sobre su oído derecho. El muchacho puede sentir a Jorge tendiéndose sobre su espalda, bañándole con su aliento la otra oreja.
-Maldita sea, tu culo es tan estrecho, perra. Y eres tan puta… mira que poder con dos enormes vergas de machos en tu nido de amor. Vamos a llenarlo con chorros de leche. ¿Quieres eso, nena? ¿Quieres toda nuestra leche en tu culo de puta?
-Oh Dios… -grita Bobby, caliente como el infierno.
-¿La quieres, Bobby, quieres nuestras leches mezclándose y subiendo por tu culo?
-Si, chicos. Por favor… por favor, llénenmelo de leche… -gime, más allá de toda vergüenza, volviendo el rostro hacia el latino a sus espaldas.
-¿Estás listo, Jorge? –pregunta Vicent.- Aquí la tienes, perra. ¡Oh, mierda! –se tensa y el chico rubio siente como esa verga se dilata más, totalmente metida en su culo, temblorosa, disparando su cálida carga de semen en lo más profundo de sus entrañas.
Cuando la ardiente carga de leche se deja sentir, Jorge tembloroso se mete igual, gimiendo, su verga disparando también su carga, pero todavía empujando más y más. Bobby, tembloroso, derribado contra Vicent, siente como su culo vicioso es bien llenado con los espermatozoides de los dos enormes atletas. Y mientras disparaban, todavía mareado como está, el joven culturista continúa llevando su culo de adelante atrás, ordeñándoles todavía un poco más. Dios, estaba tan caliente de güevos…
Todavía temblando con los clímax alcanzados (¿y quién no lo estaría si cogiera un rico culo de tío musculoso al mismo tiempo que su mejor amigo?), ambos hombres comienzan a retirar, lentamente, sus vergas babeantes. Una vez que salen, del culo titilante y abierto mana un pequeño charco de olorosa esperma, llenándolo todo.
-Mi turno. –gruñe Troy tomando al muchacho por un brazo, halándole y obligándole a ponerse de pie, dándole la cara a la puerta, doblándole de cintura.- Mira qué coño; y mírate, amigo, tan grande y musculoso como eres y tan sólo eres un coño para los güevos de los hombres. –apoyándole una mano en la espalda, empujándole, mete su venosa, gruesa y roja verga dentro del bien lubricado agujero, el cual tembloroso se cierra con hambre a su alrededor, mientras Bobby gime bajito, sintiéndola entrar toda, encontrándose de pronto en el cielo.
Mientras Troy le coge, los otros cuatro, dos a cada lado, le rodean, ojos lujuriosos, los güevos aún duros, frotándolos contra su recia, musculosa y cálida espalda. Las manos enormes de Troy aferran los recios hombros del culturista y comienza a cogerle con mayor rapidez, con fuerza, sacándola casi hasta la punta y clavándosele nuevamente hasta los pelos. Bobby gime, ese roce le excita de manera horrible, así como los güevos que se frota de su espala; por no hablar de las recias manos que le acarician, o sus nalgas aferradas por otras dos manos, o ese dedo que insiste en meterse en su culo mientras Troy le cabalga.
Dándole con más fuerza todavía, como se coge a un chico grande que lo disfruta al límite del babeo por boca y tolete, Troy le empuja contra la puerta, su mejilla apoyada contra el cristal, permitiéndole a Bobby mirar el vestuario vacío. Y el muchacho, totalmente enviciado ya por las atenciones de los machos, deseando todavía más, imagina lo que debe parecer al que pase por ahí con tu torso musculoso visible y la boca abierta en un gemido de gusto.
Y casi grita cuando repara en Kent que aparece al otro lado de la puerta, viéndole retorcerse contra el cristal, seguramente oyéndole gemir de placer. El enorme tipo le mira y sonríe antes de tocar, con fuerza, tres veces sobre la puerta.
-Muchachos, vamos a cerrar en diez minutos. Terminen ya. –y se aleja.
-Okay. –gruñe Troy.- Vamos a hacer esto. –y abraza a Bobby por la cintura, alzándole, estrechándole contra su cuerpo, colocando su próstata a tiro de pichón, comenzando a coger su culo con mayor vigor y rapidez, logrando que el muchacho, mareado, golpee una y otra vez contra la puerta o caiga sobre su hombro, mientras gime de manera indefensa y totalmente entregada. Su culo sufre espasmos tras espasmo, alcanzando sus propios clímax.
Y grita más cuando Troy se tensa, disparando su enorme carga de esperma en su interior, sintiéndose realmente rebosado por ese enorme y caliente astro del futbol americano. Patrick silba a su lado.
-Joder, amigo, tienes ese culo realmente lleno de leche ahora. –y ríe cuando Troy retira su verga del culo tembloroso.
Ahora, rojo de mejillas y algo avergonzado de su hambre por los güevos, Bobby recorre con la mirada a esos cinco tipos que sonríen felices.
Jorge le da una fuerte nalgada, de agradecimiento o aprobación por su putez, y precede a todos hacia el vestuario. Cada uno de los chicos, al salir, le dice adiós y le dan una palmada en la espalda. Troy es el último y, sonriendo, le acaricia una nalga redonda y dura.
-Gracias, amigo, es lo que necesitábamos. Espero que nos veamos de nuevo.
-Yo… claro. –farfulla el joven culturista algo inquieto.
Se despide, le mira salir y todavía espera un poco más para abandonar el cuarto de vapor. Respira agitado y se lleva las manos al rostro. Joder, ¿qué estaba haciendo? Había repartido culo como una quinceañera puta y ebria en fiesta de secundaria.
Tenía que salir de ahí, sin ducha ni nada, no quería arriesgarse a nada más con los muchachos allá. Frente al armario que le asignaron recoge sus ropas, se cambia a toda prisa y sale. Pero todavía se topa con Kent frente a la barra de la recepción.
-Ey, Bobby, vamos a tener una fiesta el sábado por la noche, ¿te gustaría venir? Tan sólo algunos de los muchachos del equipo y algunas porristas. Mi novia tiene esas ideas de vez en cuando. Oye, puedes traer a tu esposa.
-Yo…
-Vamos, hombre, será divertido. Luego te paso la dirección por mensaje de texto, ¿okay?
-Trataré. –asegura con poca sinceridad, despidiéndose, saliendo y metiéndose en su viejo automóvil (de Alice, ofrecido por su padre), enfilando a la casa familiar.
Cuando llega encuentra todo está en silencio. Sube con cuidado a su cuarto con la idea de tomar una ducha y bajar a comer algo luego. Alice duerme, serena, y Bobby siente un ramalazo de culpa. Mierda, ella no se lo merecía. ¿Qué estaba haciendo con su vida? Con cuidado entra al cuarto de baño, se despoja de sus ropas y llena la tina. Allí siente el ardor en el culo y sin ningún mal pensamiento se lleva una mano atrás, tocando, sintiendo lo hinchado y abierto de su orificio todavía manchado de esperma.
Se hunde dentro de las aguas y aunque se repite que lo hace para desinflamar y asearse, no puede ocultarse a sí mismo que hundir esos dos dedos en su culo le provocan una excitación terrible, tanto que jadea ahogado y tiene que morderse los labios para que Alice no despierte y sepa lo que hace. Pero si, con dos dedos largos bien clavados, no puede engañarse, ese temblor rico que siente es placer. Su culo estaba ávido de atenciones y seguro que sería su perdición.
Echa la cabeza hacia atrás, su musculoso torso subiendo y bajando sobre las aguas, las recias piernas abiertas y una fuera de la tina, su culo alzado, los dedos metidos, soñando con Ben, su suegro, lamiéndole el hueco caliente antes de llenárselo de güevo, haciéndole gritar de placer. Y casi lo hace, allí, en la soledad del baño que comparte con su mujer. Qué vaina, su suegro, sin saberlo había creado un monstruo… se dice… Inocentemente.
Más tarde, cuando ya está más dormido que despierto, jurándose nuevamente que será la última vez que hace algo como eso, manipular su culo para sentir todo ese increíble placer, el teléfono timbra y le indica que le ha llegado un mensaje. Es un texto de Kent con una dirección, terminando con un: “sáb 8. ESPERO nos encontremos entonces”.
Y el joven rubio se estremece, jurándose que no irá.
……
Si, jura que no asistirá, pero mientras va acercándose el sábado, Bobby no puede dejar de sentirse caliente y frío imaginando una reunión con Kent y sus amigos. Sabe que estarán allí esos que le conocieron tan íntimamente en el sauna, pero así mismo irían novias y porristas, ¿verdad? También había invitado a Alice, es decir, no estaban pensando en emboscarle, tan sólo era una típica reunión social de atletas jóvenes. Y él necesitaba amistades, gente de su edad que hablara de otros asuntos que no fuera que todavía no encontraba trabajo, o frases como las de Tony cruzándose tras él al salir del comedor, pegándole las caderas del culo y preguntando quien quería zamparse una buena salchicha… mientras ven un juego en la televisión.
Y, viéndolo bien, entre ejercitarse, presentarse en una que otra competencia y buscar trabajo, no tenía tiempo para nada más. Nada. Y Alice ya comenzaba a quejarse de ello.
Todo eso lo piensa el muchacho mientras levantaba las pesas con el impulso de sus piernas, procurando distraer la atención de lo que realmente estaba ocurriendo. Intentaba agotarse con los ejercicios, pero aún así era consiente de que mientras cruzaba el gimnasio con sus ropas ajustadas, buscaba la mirada de interés de algún tío. Aunque nadie parecía darse por enterado. Se pregunta si su nuevo gesto perenne, de preocupación e irritabilidad, unido a su impresionante tamaño y musculatura no intimidaba a los demás. Le veían grande y fuerte, y no podían imaginar que bajo toda esa fachada latía un culo ansioso de ser atendido por verdaderos machos. Y a pesar de todo, el joven se resistía también a recaer en la práctica.
Tenía que ser un hombrecito serio, no dejarse arrastrar por ese deseo extraño que su suegro, sin querer (creía él) había despertado en su culo. Seguramente también Ben andaría ahora preocupado por todo lo ocurrido, por su hija…
No sospecha el inocente muchacho lo que el vil suegro planeaba para él.
CONTINUARÁ... 19

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