domingo, 26 de julio de 2020

El suegro lo envicia... 26


-Joder, Bobby, eres realmente una perra caliente. –gruñe Frank.- Si todos los chicos supieran del hermoso y apretado culo rico que tienes siempre listo para darle placer a los hombres, creo que no podrían evitar turnarse para cogerte sobre el escenario, en medio de las exhibiciones de culturismo, con el público aplaudiendo a rabiar y todos desesperados por tomar su turno y disfrutar de esta belleza. –mientras habla atrapa la base del consolador y comienza a retirarlo, luego lo mete cogiéndole lentamente, fascinando como todo hombre que de pronto se encuentra metiéndole algo a otro carajo por el culo, la mirada clavada en el vicioso agujero del muchacho.- Va a ser muy duro para mí posar junto a ti y no pensar en mi verga deslizándose dentro de tu coño rosa y suave, arrojándote en cuatro patas en frente de todos y cabalgarte hasta hacerte gemir y gritar mi nombre, pidiéndome más, que te convierta en mi puta, tú babeando y corriéndote sin tocarte, como una buena perra que ama las vergas grandes y duras.

-¿Quieres cogerlo? –pregunta Ben.- Está tan caliente y necesitado que creo que si está noche no le llenamos el culo de vergas y leche se va a morir de tristeza. Vamos Frank, con confianza. Mi yerno necesita que lo atiendan, que los hombres de verdad se ocupen de sus necesidades básicas.

-Claro, toda perra necesita de su macho. O machos. Es biológico, una de esas verdades de la vida. –aclara Tom.- Ben, amigo, tu chico va a hacer que ganes millones. Perdiste a un yerno y tu hija un marido, pero ganaste un delicioso coño siempre deseoso, y eso genera ganancias.

Bobby escucha, escandalizado y excitado, pero incapacitado para reaccionar mientras gime cuando Frank retira de su culo el grueso juguete, sabiendo que su entrada titila salvajemente en busca de más.

-¿Qué sea una puta profesional? –se burla Ben.- Ya veremos…

Aunque eso alarma a Bobby, no puede dedicarle mucho tiempo a la idea ya que Frank posiciona la punta de la sedosa y ardiente verga sobre su culo, presionando y metiéndose. El rubio cierra los ojos y contiene un jadeo de placer cuando siente como la gruesa barra va abriéndole camino en su interior y frotándole por dentro, toda, golpeándole donde es, para retirarse y entrar otra vez muy rápido, cada centímetro de güevo duro y caliente, mientras sus enormes manos lo mantienen retenido por los hombros.

-¡Jesús! ¡Qué culo! -jadea Frank, sorprendido y maravillado, sintiendo como cada palmo de su tranca es halada y tironeada por ese agujero ávido de amor de hombres.- Mierda, es tan… ¡Ahhh! Lo siento, Bobby, pero todos los chicos en el circuito de culturismo van a saber esto, que tienes el más dulce y… ¡hummm!, delicioso culo que pueda haber. Todos van a saberlo y van a querer convertirte en la perra de las exhibiciones. Prepárate a tener filas de carajos musculosos y sudorosos en pequeñas trusas esperando por enterrar sus vergas en tu cuerpo.

Esas palabras ahogadas de lujuria y placer de un hombre que le cepilla con fuerza el culo, son algo que podrían ponerle en evidencia frente a todos los tíos con quienes compite, arruinándole la vida… aún más… Pero a Bobby tan sólo le provocan escalofríos y que su culo chupe todavía más.

Estaba totalmente enviciado…

Atrapándole con fuerza por los hombres, con ese dominio que los hombres ponen sobre lo que controlan, Frank continúa su mete y saca violento del culo de Bobby, quien gime y se estremece cuando siente como cada trozo de ese tolete abre las paredes de sus entrañas llenándole de increíbles sensaciones. Cierra los ojos cuando la pelvis de Frank se estrella contra sus nalgas, siente como sus bolas le golpean cuando la nervuda y rígida tranca se le clava casi hasta la empuñadura y todavía empujando más.

El fornido rubio no quería, pero pensar que estaba siendo usado como una buena perra por uno de sus competidores en las exhibiciones de culturismo, que su musculoso culo estaba lleno con el enorme y duro güevo, mientras el padre de este, y su propio suegro les miran, le estaba enloqueciendo de lujuria. Todo eso le hace estremecerse y jadear, echando descaradamente su culo hacia atrás, apretando con fuerza ese tolete que le abre las entrañas, sorprendiéndole a él mismo lo rápido que había llegado amar el sentirse cogido así

Tom, de pie a un lado y con una mano apoyada en la baja espalda de su hijo, le empujaba para que le clavara más adentro su tranca en ese culo vicioso y hambriento de machos; la otra mano, medio inclinándose, acariciaba la sensible zona entre las bolas del culturista y su culo, calentándole más, aunque lo que el viejo sátiro deseaba sentir era cómo la joven verga de su hijo le penetraba con fuerza.

-Oh, mierda… que culo tan arrecho. –grita Frank, transpirado de pies a cabeza, su rojiza tranca nervuda saliendo casi toda del redondo culo antes de volver a clavarse.- Este puto es capaz de sacarte la leche del cerebro.

-Se nota, muchacho. –le dice Tom.- Se nota que estás a punto de correrte, ¿vas a disparar chorro tras chorro de leche caliente en su dulce vagina de perra? –apremia.

-Si, papá. –jadea Frank sin aliento, sonriéndole a Tom.- Voy a llenarle ese coño de leche caliente y espesa, tanta que va a rebosársele. Joder, aquí viene. –grita mientras se estremece y tensa, clavándole la verga al otro muchacho en lo más profundo.

Y si Frank grita, tembloroso de emoción, víctima de uno de los orgasmos más poderosos de su joven vida, Bobby también, sintiendo como los cálidos disparos de semen caliente van llenando sus entrañas, lo que provoca uno de esos extraños clímax de culo, sintiéndose él mismo alcanzar las nubes. Y sin embargo, todavía quiere más, así de vicioso era después que su suegro le inició en el amor del culo por las vergas de los hombres. Así que Bobby aprieta todavía su esfínter, ordeñando tanta leche como puede, antes de que Frank, medio derribado sobre él para ese momento, babeando de gusto todavía, se retire sacándole la gruesa barra aún dura, cubierta en su propia esperma… antes de atraparle las caderas al rubio culturista y tirar de él hacia abajo, clavándole nuevamente sobre el grueso, largo y oscuro consolador. Bobby, las piernas débiles por su orgasmo de culo, nota como se intensifica cuando la dura barra le atraviesa, gime contenido.

-Vaya, Bobby, ¿todavía quieres más? -gruñe jadeando Frank.- Ese juguete gordo está empujando bien la leche dentro de ti, ¿verdad? –se vuelve hacia Tom, y aún Bobby, sobre un hombro, se estremece por la mirada de vicio del muchacho, o la de hambre de Tom, su padre.- Está servido, papá. –anuncia cayendo de culo sobre el sofá.

Tom, medio agachándose, coloca sus manos sobre las nalgas de Bobby, atrapándole y guiándole en sus subidas y bajadas frenéticas sobre el juguete sexual, una vista realmente erótica.

-Quiero darle un buen vistazo a este coño lleno de leche. –gruñe cayendo de rodillas detrás del muchacho, su rostro a pulgadas de ese hueco titilante que escurría semen mientras chupaba el grueso consolador. Reteniéndole contra el mismo, durante dos minutos, logrando que Bobby gimiera, luego le obliga a subir, retirándole del güevo de goma.

Bobby no sabe qué ocurre, pero le oye gemir estrangulado ante su culo abierto, poco antes de sentir como la boca del fornido hombre cae sobre su entrada, la lengua deslizándose entre los labios de su coño, lamiendo y chupando de manera ávida la esperma que su propio hijo acababa de bombear en sus entrañas.

-Eso es, viejo, trágate toda mi leche. –Frank medio ríe desde el sofá, mirando al sorprendido Ben.- A papá le encanta caer sobre los coños mojados de las porristas después de que los he llenado de esperma, no le gusta desperdiciar nada.

El joven culturista se estremece al tiempo que Ben ríe y Tom, hambriento, continúa lengüeteándole el culo en busca de más esperma. Era evidente que la pareja ya había hecho eso mucho antes, que seguramente bonitas mujeres ya habían recibido en sus coños las atenciones padre/hijo, turnándose en sus vaginas. Dios, había algo en la escena de ese fornido y recio hombre cuarentón lamiendo del culo de otro tío la leche de su hijo, que en ese cuarto todos estaban a millón.

-Dios, sabe tan bien… -grazna Tom, vicioso, lengüeteando, casi como si no reparara en que alaba la leche de su hijo, una que llena su lengua y estimula sus sentidos, mareándole de lujuria.- Cuanta leche…

-Seguramente estás lamiendo la que ya le habían dejado ahí, papá. –se ríe Frank.- ¿Cuántas chicos te lo llenaron de leches, Bobby?

-Responde, hijito.

-Dos. –grazna, mordiéndose los labios cuando la tibia lengua repta muy adentro de su culo, succionando ruidosamente antes de que Tom retire un tanto el rostro, jadeando.

-Si, hay leche, pero este culo tiene algo más, es como un sabor a licor de cerezas. –ceñudo informa y Frank ríe más.

-Bien, has impresionado a papa, Sherry.

-Bueno, bueno, Tom, este lado no te lo conocía… -ríe sardónico Ben, acercándose a Bobby, de frente a este.- Creo que hablaremos luego, ¿eh, viejo amigo? –sus ojos caen ahora sobre el rubio culturista.- ¿Disfrutando mucho, yerno? Debí regalarle a mi hija uno de esos hace tiempo, tal vez así te habría mantenido contento de panza en la cama, agotado de placer anal, y no habrías salido a buscar machos. -y mientras habla, su verga totalmente erecta y goteante de ganas otra vez, se mantiene a pulgadas del rostro del muchacho.

Esa gota que brilla sostenida hace que Bobby se estremezca todo, reconociendo que el sabor de los machos en su boca era casi tan bueno como las enormes vergas en su culo (o una lengua como la de Tom, quien parecía buscarle más semen aún). Inconsciente se humedece los rojos labios, inclinándose hacia adelante sin detenerse a pensar o reconsiderar nada, tan sólo movido por la urgencia de sentir ese güevo llenando su boca, deslizándose sobre su lengua, chupándolo y recogiendo sus jugos. Se estremece sólo de imaginarlo ya.

-Eres insaciable, yerno. –se burla Ben manteniendo la distancia.- Pero aún no; vas a comer vergas, eso te lo garantizo, pero antes vamos a intentar algo diferente. -dice mientras se tiende y despega de la mesita el consolador cubierto de leche, acercándose a la pared de la entrada principal.- Venga muchacho, dese con gusto y muéstrenos el ritmo que le gusta.

Toma aparta la boca del delicioso culo del muchacho, enrojecida, ensalivada y algo llena con el semen de su propio hijos, y Bobby se levanta, acercándose al juguete pegado a la puerta, dándole la espalda, flexionando un tanto las rodillas, echándose hacia atrás y abriendo sus nalgas, su rojo culo pegando del falo de goma. Doblando mas la cintura, Bobby gime mientras va enterrándoselo centímetro a centímetro en el culo. Una vez lo tiene todo, rostro contraído, va y viene, metiéndoselo con fuerza y rapidez, gritando agudo, desesperado por sentir ese rico roce contra las paredes de su recto, frotándole todo incluida la próstata, cosa que despierta aún más todavía su lujuria. Los otros le miran y sonríen.

-Es tan puta. –gruñe Ben.- Mi hija sí que supo escogerlo.

-Es una puta muy aliente. –concede Tom, mientras ambos se le acercan.

Mientras acelera el ritmo y la fuerza de las enculadas, todo Bobby se calienta, y cuando los hombres llegan más cerca atrapa los dos erectos güevos con sus manos, gimiendo al sentirlos palpitar contra sus palmas, como hace todo muchacho que de la noche a la mañana se encuentra en semejante situación, frotándolos de arriba abajo.

-Vamos, muchacho, sé lo que quieres. –gruñe Ben.

Y Bobby no puede contenerse, jadeando de ansiedad acerca la boca y se traga toda aquella barra de carne dura, caliente y goteante. Al cerrar lengua y mejillas sobre ella, saboreándola, siente que su culo sufre un violento espasmo sobre el juguete. Cierra los ojos para gozar el momento, metiéndose esa vaina por el culo mientras chupa de manera entusiasta del güevo de su suegro, llevándolo garganta abajo y aspirando como de si droga se tratara, de su peludo pubis.

-Anda, hijito, atienda a las visitas.-escucha la burlona voz del hombre, que retira la dura verga de su boca, cosa que casi le duele, pero ya Tom acerca su tranca igual de tiesa, y gimiendo ahogado la atrapa sintiéndola estremecerse contra su lengua.

Y chupa todos esos jugos que le encantan, sintiéndose todavía más estimulado, mamando mientras lleva y trae su culo contra el consolador adherido a la puerta de la calle con una fuerza que extraña no lo despegue. Cierra los ojos nuevamente y se pierde en todas esas sensaciones poderosas y maravillosas que le recorren. Sentir su culo lleno, golpeando el falo de goma contra su próstata, de por sí le tenía en éxtasis, pero sumándolo a la rica verga que babea sobre su lengua, era el nirvana. Ben aparta a Tom y el muchacho come de la suya, como un chivito lactante, saboreando el conocido sabor del papá de su mujer, uno que le encantaba. Se llena con su verga, sorbe lo que suelta, y gime cuando la pierde, aunque ya traga, otra vez, la de Tom. Se extravía en su deseo de chico joven y caliente que merece gozar, mamando de una a la otra, frenético ante tanta lujuria, su culo cayendo totalmente sobre el juguete para luego retirarse y sentirlo todavía más.

-Te perdiste de esto, Frank. –Ben se vuelve hacia el joven.- Sus labios se ven hermosos cuando cubren una verga caliente de macho, y su boca sabe lo que tiene que hacer para hacerla feliz.

-Ya veo, señor, aunque su culo es toda una maravilla, tan suavecito y apretado, tan caliente y hambriento. A pesar de ese enorme cuerpo de culturista, Bobby culea como una verdadera puta. Aunque no parece que estuviera aflojándose por falta de ejercicios. Dígame, ¿está así a fuerza de cogidas y leche en su culo y boca, o realiza sus rutinas de culturismo?

Esos tres tipos comienzan a hablar mientras Bobby continúa sacándole jugo a las enormes vergas, así como disfrutando del increíble placer de sentir su culo abierto y lleno al máximo. Los otros hablan como si no estuviera allí, como si estuvieran en el gimnasio hablando de rutinas y aparatos, y en todo ese tiempo el joven y atractivo culturista estaba mamándoles esas vergas de caballos a los dos hombres más maduros mientras su redondo culo estaba totalmente ensartado por el falo de goma sin que nada de eso le alarme a estas alturas.

Fue cuando Bobby comenzó a escuchar sobre lo que sería su destino…                                                   

CONTINUARÁ... 27


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