domingo, 26 de julio de 2020

El suegro lo envicia... 27


-Anda, hijito, atienda a las visitas.-escucha la burlona voz del hombre, que retira la dura verga de su boca, cosa que casi le duele, pero ya Tom acerca su tranca igual de tiesa, y gimiendo ahogado la atrapa sintiéndola estremecerse contra su lengua.

Y chupa todos esos jugos que le encantan, sintiéndose todavía más estimulado, mamando mientras lleva y trae su culo contra el consolador adherido a la puerta de la calle con una fuerza que extraña no lo despegue. Cierra los ojos nuevamente y se pierde en todas esas sensaciones poderosas y maravillosas que le recorren. Sentir su culo lleno, golpeando el falo de goma contra su próstata, de por sí le tenía en éxtasis, pero sumándolo a la rica verga que babea sobre su lengua, era el nirvana. Ben aparta a Tom y el muchacho come de la suya, como un chivito lactante, saboreando el conocido sabor del papá de su mujer, uno que le encantaba. Se llena con su verga, sorbe lo que suelta, y gime cuando la pierde, aunque ya traga, otra vez, la de Tom. Se extravía en su deseo de chico joven y caliente que merece gozar, mamando de una a la otra, frenético ante tanta lujuria, su culo cayendo totalmente sobre el juguete para luego retirarse y sentirlo todavía más.

-Te perdiste de esto, Frank. –Ben se vuelve hacia el joven.- Sus labios se ven hermosos cuando cubren una verga caliente de macho, y su boca sabe lo que tiene que hacer para hacerla feliz.

-Ya veo, señor, aunque su culo es toda una maravilla, tan suavecito y apretado, tan caliente y hambriento. A pesar de ese enorme cuerpo de culturista, Bobby culea como una verdadera puta. Aunque no parece que estuviera aflojándose por falta de ejercicios. Dígame, ¿está así a fuerza de cogidas y leche en su culo y boca, o realiza sus rutinas de culturismo?

Esos tres tipos comienzan a hablar mientras Bobby continúa sacándole jugo a las enormes vergas, así como disfrutando del increíble placer de sentir su culo abierto y lleno al máximo. Los otros hablan como si no estuviera allí, como si estuvieran en el gimnasio hablando de rutinas y aparatos, y en todo ese tiempo el joven y atractivo culturista estaba mamándoles esas vergas de caballos a los dos hombres más maduros mientras su redondo culo estaba totalmente ensartado por el falo de goma sin que nada de eso le alarme a estas alturas.

Fue cuando Bobby comenzó a escuchar sobre lo que sería su destino…

Ben le preguntó a Tom sobre esa oportunidad de trabajo para Bobby, por lo que este, restándole algo de fuerza a las poderosas sensaciones que le recorren, intenta escucha.

-Tengo este amigo que produce ropa para culturistas, Ken y su esposa, juntos diseñan prendas para chicos de ambos sexo y siempre están a la casa de portavoces que sirvan de modelos. Bobby sería perfecto para eso, y esta pareja es gente honorable. Apuesto que la paga será más que decente, podrá salir de algunas de sus deudas por el viaje de su mujer a París y conseguir algunas cositas para usar en sus competencias… -enumera mientras le mete la gruesa verga hasta los pelos en la garganta al muchacho.- Les daré el número de tu yerno, que vaya y lleguen a un arreglo. Apuesto que tiene la facha perfecta para ellos.

Y mientras lo decía, mirando a Ben, Bobby siente como su enorme verga se satura increíblemente de calor, llenándole totalmente la boca, sintiendo la cabeza más hinchada contra su garganta, finalmente jadeando con voz ronca.

-Mierda, creo que voy a alimentar a tu yerno con mi esperma. ¡Oh, si, tómala toda, enorme puto caliente!

Bobby boquea, esa tranca está realmente dura, ahogándole un poco, pero la fuerte mano de su suegro tras su nuca, deteniéndole, no le deja escapar. El rubio, totalmente enrojecido le mira fijamente, notando la cruel sonrisa de Ben cuando Tom ruge y su verga comienza a escupir sus chorrerones de leche caliente que queman su garganta, no pudiendo bajar toda y llenándole la boca.

-Míralo. ¿No es hermoso? Sus ojos, su cabello y su cara roja, las mejillas hinchadas con tu leche, la leche de un hombre que se muere por tragar. –gruñe Ben, casi acariciándole la nuca, soltándole.

Excitado por sus palabras, Bobby se retira un poco del aún tembloroso tolete del robusto hombre maduro, y traga esa esperma espesa y cálida, estremeciéndose totalmente de gusto. Su suegro tenía razón, ahora le encantaba el sabor del semen.

-¡Muchacho! Tu garganta es tan caliente como tu coño, ¿eh? –sonríe socarrón, Tom, retirando finalmente su verga de la boca del musculoso culturista.

Jadeante, todavía caliente, Bobby se vuelve hacia su suegro, que le sonríe, sabiendo que desea atrapársela con la boca y ordeñársela con fuerza, deseando más leche.

-Papá, debemos irnos ahora. –Frank dice desde el sofá.- Tengo que entrenar mañana muy temprano.

-Okay, hijo, tiene razón. Aunque… ahhh, creo que deseaba probar ese culo.

-¿Cogerlo o que tu hijo lo dejara lleno de esperma otra vez y chuparlo? –se burla Ben mientras atrapa un hombro del yerno y le empuja contra el consolador de goma, el cual le abre totalmente, mientras su grueso güevo tieso babea a centímetros de su boca hambrienta.

-¡Hijo de perra! –ríe Tom, algo apenado.- No me juzgues, que cogerte al marido de tu hija no te hace precisamente el mejor.

-No es mi culpa. Has visto todo lo puta que puede ser. –discuten animadamente mientras Tom y Frank toman sus ropas y comienzan a vestirse.

-Eso te lo concedo. Tienes una suerte…

-Adiós, amigos. –Ben les despide.- Gracias por venir. Me alegra que hayan tenido la oportunidad de comprobar que mi hija no es una jovencita tonta, tenía sus motivos para dejar a Bobby. Y gracias, Tom, por el dinero que le prestaste a mi yerno y por ayudarle a conseguir un empleo. Bobby estará genial allí. –promete.

Bobby se sentía lejano, aunque horriblemente excitado con el consolador abriéndole al límite y con la boca seca, ansioso por atrapar la verga de su suegro, por ello se medio sorprende cuando Tom y Frank llegan a su lado y le acarician las nalgas y halan su culo abierto con el cilíndrico tolete. Abren la puerta, salen y Ben cierra nuevamente, volviéndose hacia el muchacho con su verga palpitante y goteando copiosamente, casi frotándola de sus labios.

-Vamos, bebé…

Sin ningún tipo de pudor, el rubio culturista saca la lengua y lame los alrededores de esa cabeza, gimiendo cuando el claro líquido moja y estimula su lengua; ansioso está apunto de atraparla cuando Ben da un paso atrás, riendo suave.

-Espera, hijito, quiero algo más. –sonríe horrible, halándole y sacándole el enorme consolador negro del culo.- Hay otro regalo para ti en esa bolsa. –la recoge y saca un trapito colorido, y Bobby abre mucho los ojos cuando el sátiro hombre le muestra una pequeña tanga de encajes, de mujer.- Póntela. –le ordena, y el joven la mira, tembloroso. La tela es tan etérea como una caricia entre sus manos grandes. Duda todavía.- Vamos, hijito, hazlo por tu papi. –tembloroso, Bobby obedece, sintiendo un nudo de lujuria en su estómago cuando la delicada prensa sube por sus piernas, abriéndose alrededor de sus muslos musculosos. La pequeña tira queda oculta entre los magníficos globos de carne que son sus nalgas. Sabiendo lo que se espera, medio cubre su verga, eleva los ojos y se estremece por la oscura mirada del suegro.- Te ves tan caliente con eso, mi pequeña puta grande. –con manos ansiosas atrapa su hombros y le obliga a dar la vuelta, mostrándole las tiritas desapareciendo dentro de su raja.

-Suegro… -una suave nalgada le hace gemir.- Papi, no creo…

-Silencio, pequeña. Dios, te ves tan caliente así, con esa mierda de tanga entre tus nalgas. – ríe entre dientes, su aliento quemando el cuello del muchacho.- Eres realmente bonito, yerno, creo que esa es tu perdición. Esa prenda delicada de hembra resalta sobre tu cuerpo grande como si estuviera hecha a propósito. –le empuja por la espalda abriéndole algo las nalgas.- Estás hecho para esto, hijito, para usar cosas de putita. Joder, mira como tienes a tu papi, todo en celo y caliente. –le gruñe cerca de un oído, dejando que la cabeza ardiente y goteante de su verga golpee una nalga del muchacho que cierra los ojos.- Vamos, sube al sofá y abre bien el coño para tu papi.

El muchacho lo hace, se tiende de panza sobre el mueble dejando una pierna abajo, mirando sobre su hombro como el suegro se acaricia el enorme tolete con los ojos fijos sobre su culo medio abierto. El hombre cae a su lado, las rodillas a ambos lados de sus caderas, y Bobby se tensa y cierra los ojos cuando las enormes manos recorren sus nalgas, acariciantes, una metiéndose dentro dela tirita de la tanga que cubre el ojo de su culo, apartándola. Escucha el gruñido, sabe que Ben está admirando los labios hinchados de su culo.

-Mierda, te ves tan caliente, pequeña putita…

El rubio traga y abre mucho los ojos cuando siente contra su entrada la gruesa, lisa, caliente y mojada cabeza del güevo de su suegro. La sensación le hace temblar. Lentamente Ben va abriéndole, metiéndosela poco a poco, llenándole con la ardiente barra llena de sangre. Y cuando se le tiene metida toda, el muchacho gime, eso era mucho mejor que tener el consolador adentro. Era algo vital, esponjoso y caliente frotándole las sensibles paredes de su recto. Ben se deja caer todo, cubriéndole con su poderoso y musculoso cuerpo de macho.

-Joder, deberías ver tu rostro. –le gruñe a un oído, atrapándole el rostro y ladeándole.- Estás disfrutando tanto que pareces a punto de convulsionar. Toma, gózala…

De alguna manera, Bobby no sabe cómo, Ben logra que esa verga totalmente clavada en su culo, palpite, contrayéndose y expandiéndose contra su próstata, bañándosela con sus jugos. Era una sensación tan maravillosa, como lo era sentir sobre su espalda a su masculino suegro, que gimotea sollozante. La verga se retira unos centímetros y el roce le hace arquear la espalda, cuando vuelve a clavarla, duro, le hace ver estrellas de felicidad. Los movimientos se repiten una y otra vez, adentro y afuera, unos cuantos y gruesos centímetros mientras el hombre ríe y gruñe contra su oído.

-Dios, qué caliente tienes el culo, muchacho. Eres capaz de derretir una vela y una verga con él. Qué vaina se echó mi hija contigo, te creyó un machito y tan sólo eres una perra en celo. –le mordisquea el cuello, clavándosela toda y agitándola allí.- Creo que eres de los que nunca se sacia con un solo hombre, seguro que estás ahí deseando que llegue mi hijo Tony y me ayude a cepillarte esta pepa caliente. –se burla, lamiéndole y metiéndole la lengua por la oreja.

Todo eso excita al joven a niveles extremos, tanto que tiembla descontrolado, habiéndole desear sentir más. Si, quería machos, no puede engañarse. Pronto su culo va y viene, lentamente, apretando los músculos de su culo sobre el ardiente tolete. Y va aumentando en intensidad, sus caderas suben y bajan, su redondo culo abierto la trabaja con fuerza ahora. Con un gruñido de sorpresa y satisfacción, Ben se detiene en sus embestidas, alzándose un poco, sonriendo al verle trabajar con el culo su verga erecta. Atrapándole finalmente las caderas, envolviéndole, el fornido hombre tira del muchacho, cayendo de culo sobre el sofá y Bobby sobre su regazo, todavía empalado por el grueso tolete de donde frota la breve tira del hilo dental de encajes, el cual contiene de manera heroica y a duras penas el tolete del más joven. Estar sentado sobre el regazo de su suegro, en pantaletica, con la verga de este bien metida en su culo, hace de Bobby una visión excitante y maravillosa.

-Mierda, no hay dudas que amas sentir un buen tolete en tu dulce coño, ¿no? –gruñe Ben contra su oreja, halándole y obligándole a caer contras su torso.- Desde que Alice te trajo a casa supe que tras toda esa fachada de chico grande y fuerte, de musculoso culturista, se ocultaba un coño ansioso de güevos. Ahora lo sé y me hace muy feliz. ¿Sientes mi felicidad, hijito? –pregunta alzando sus caderas, enterrándosela toda en las entrañas.- Sabía que te meterías en problemas hoy, Bobby. Pude habértelo dicho antes de salir. Notaba tu mirada hambrienta en mi entrepiernas o en la de Tony cuando salía del baño envuelto en una toalla. Debí decirte que te masturbaras enterrándote dos dedos en el culo, dándote gusto. Pero no quise entrometerme tanto, y mira, tu mujer, mi hija… -y le mete la lengua en el oído mientras le obliga a subir y bajar su culo ardiente.- …Te pilló cubierto de la esperma que tanto te gusta. De cierta forma todo es culpa mía. –se la empuja más, obligándole a quedarse quieto, tan sólo ordeñándosela con los músculos de su recto.- Debí cogerte una y otra vez, saciarte, pedirle ayuda a Tony para dejar tu culo ahíto de semen y que no salieras a meterte en problemas. Pero en fin, a lo hecho pecho. Ahora mi hija sabe que eres una puta, está lejos y debes mucho dinero, ahora trabajarás para pagarlo y tú y yo podremos discutir tu permanencia en esta casa. Si no fuera por Tony, que seguramente también deseará probar y llenar tu culo, te mudaría a mi cuarto… -y le muerde el cuello.- ¿Te gusta eso, Bobby, ser una puta ahora? ¿Ser mi putita?

-Dios, suegro… -y los dedos pellizcan fuerte sus pezones para corregirle.- Si, papi, me encanta sentirme lleno con tu verga. Soy tu putita de coño caliente.

-Lo sé, hijito. Sé que te encanta sentirte lleno de güevo y que eres toda una puta. Hago que lo admitas por tu propio bien, nunca debes engañarte otra vez creyéndote un hombre. Ahora ¿estás listo para recibir algunos de los bebés de tu papi en tu coño afeitado y hambriento?

-¡SI, PAPI! ¡Llénamelo con tus bebés! –grita Bobby cuando el hombre, riendo y gruñendo, le entierra la dura verga en lo más profundo y comienza a disparar sus cargas de sabor.

Mientras le llena el culo de leche, al muchacho le parece que esa verga está aún más gruesa y dura. Es cuando aprieta con su culo de manera inconsciente, deseando prologar esas palpitaciones y recoger todo ese semen, el sello distintivo de las buenas putas. Y se corre también, su propio tolete se vacía dentro de la tanga de mujer, su culo tiene otro de sus orgasmos, tan intenso que Ben gruñe de placer al sentirse tan apretado.

Se quedan así, quietos, los brazos de Ben envolviéndole con afecto y control. Ese culo rico era suyo ahora. Había logrado más de lo que buscaba al principio, alejar al muchacho de su hija (no por egoísmo, desde el principio lo supo faltón), y ahora le tenía para que fuera su hembra en casa. El coño caliente que siempre esperaría por su verga.

Lo había enviciado…

CONTINUARÁ... 28


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