martes, 28 de julio de 2020

Macho Prostituto... 3


Por: Pako

Pensaba que no vería mas a Marco pero me equivoqué, no sólo seguí viéndolo sino que seguí prestandole servicios como su puto durante varios meses. Por lo general nos veíamos los viernes o sábados en la disco de turno y me hacia sus ofertas que yo no rechazaba, no era mucho lo que tenia que hacer, solo dejarme manosear, ejercitar un poco y que me aceitaran, quizá lo mas duro era soportar las exigencias en las eyaculaciones que nunca era una sola, traté de aguantar pero Marco siempre esperaba a que eyaculara para seguir mamando y obligarme a mantener el ritmo para una segunda venida. Gracias a eso comencé a tener mi propia plata y por fin pude mudarme de la casa de mi abuela a mi departamento propio. Me fui a vivir al centro de la ciudad en la calle Santa Lucia que colinda con el cerro del mismo nombre.

Resultó que Marco estaba bastante bien conectado y al poco tiempo me ofreció hacer la prueba para entrar como bailarín a una disco de Santiago y como la idea de vender lo que tenia ya se me había puesto en la cabeza no tuve que pensarlo dos veces. El trabajo resultó ser bastante normal, solo consistía en bailar sobre un cubo un poco ligero de ropa para animar un poco la fiesta. No se ganaba mal pero los strippers ganaban mejor, la codicia pudo mas y comencé a tantear el camino para entrar al negocio.

El negocio resulto ser bueno pero lo que lo convertía en excelente eran las oportunidades de tener sexo a cambio de dinero, a la salida de los shows siempre había alguien que te esperaba para hacerte ofertas. Al comienzo acepté las ofertas de las mujeres, muchas de ellas eran guapas y si ademas te daban dinero "bienvenido sea" decía yo, el problema conmigo es la codicia y resultó ser que los ofrecimientos de hombres eran muchísimo mas interesantes por las cantidades de dinero que se manejaban que en la mayoría de los casos duplicaban a los ofrecimientos de mujeres. Cuando habían ofertas importantes era siempre el organizador del evento quien te lo comunicaba, a pesar de lo jugoso de las sumas siempre rechacé los ofrecimientos. Acepté contados ofrecimientos con hombres, solo aquellos donde no había que tranzar mucho, no me dejaba penetrar ni daba mamadas con estas dos reglas de oro acepté una que otra invitación de un pasivo que buscaba ser penetrado cosa en la que me volví bastante bueno.

Pasé mas de 4 años en el negocio tanto de stripper como de prostituto, gané muy buena plata y pude ademas ahorrar dinero, y arreglar muy bien el lugar donde vivía. Ademas me dediqué mucho mas a mi físico y recurrí a ayudas de fármacos y esteroides para aumentar mi tamaño que para los 25 años era excelente tanto en masa como en definición, me depilaba los vellos y me bronceaba la piel para dar una apariencia sexy.

Una noche de viernes después del show se me acercó el organizador y me hizo saber que había una oferta lo que ya era pan de cada día a esa altura. Un ejecutivo de 26 años ofrecía 400.000 pesos (650 dolares) por una noche conmigo. El ofrecimiento no dejaba de ser bueno pero si aceptaba, tenia que aceptar también que seria penetrado por todos los orificios posibles cosa que me parecía repugnante y ademas debía ser muy dolorosa. Dejé pasar la oportunidad y a las dos semanas me llegó el miso ofrecimiento: un ejecutivo de 26 años ofrecia ahora 800.000 pesos (1300 dolares) por una noche conmigo y una vez mas rechacé la oferta por mas que la consideré largos minutos. Aun así el tipo no se dio por vencido y siguió haciendo ofrecimientos hasta tocar sumas bastante altas, como soy codicioso me dejé influenciar por Francisco el organizador que me instaba a aceptar la propocisión, me dijo que no era gran cosa solo había que relajarse y dejarse penetrar, que no dolía y un montón de otras cosas ante las que terminé por ceder. El tipo no solo arregló el trato sino que me contó que el tipo ofrecía 3.500.000 (3650 dolares) por un fin de semana en Viña del Mar o 1.200.000 (1940 dolares) por una noche. Convencido y todo acepté el fin de semana completo que comenzaba al otro día después del show cuando me irían a recoger a la discoteca.

Aquel viernes tomé mis cosas rápidamente una vez que me avisaron que me esperaban y salí al encuentro. Me esperaba un auto negro bien elegante y con vidrios polarizados conducido por un tipo de unos 40 años, entré y me dijo "Yo solo soy el chófer, te voy a llevar a la casa de mi patrón, me pidió que te pusieras esto (Me lanzó una bolsa) y que fueras muy discreto". Acaté sin responder y el auto salio a toda marcha camino al sur de Santiago. En el camino abrí la bolsa y vi que en su interior había ropa (la que debía ponerme), me desvestí y me puse lo que había, resultó ser una tanga roja de lycra bien pequeña, una camiseta sin mangas muy ajustada y un shorts rasgados. Ademas había una venda la que el chófer me dijo debía ponerme cuando entráramos al recinto pues su jefe no quería que reconociera el lugar.

Pasaron cerca de 45 minutos y el tipo me hizo señales para que me pusiera la venda, debíamos estar cerca de Buin (una población rural al sur de santiago), el auto salio de la carretera y comenzó a transitar por caminos mas pequeños, por fin se detuvo y el chófer me abrió la puerta y me ayudo a bajar, me hizo caminar tomándome del brazo hasta llegar al interior de la casa, una vez dentro me dijo "buenas noches" y cerró la puerta dejándome al interior de un lugar que no podía ver con la venda tapándome los ojos.

Por un momento parecía no haber nadie en la habitacion cuando de pronto alguien me salio al encuentro, fui tomado por la espalda y unas manos me tomaron de las caderas, obligando a rozar mi culo con el bulto de un hombre. Al fin el tipo me habló...

Costó pero al fin te tengo como quería

Me dijo con una voz rasposa y muy caliente mientras con sus manos seguía tomándome las caderas y obligándome a friccionar mi culo con su bulto, podía sentir una barriga prominente y que el tipo era mas bajo que yo, mientras me lamia las orejas con su boca que emanaba un fuerte olor a tabaco.

Veamos que traes incluido

Y con sus manos grandes me rasgó la camiseta con fuerza dejando al descubierto mi torso que comenzó a acariciar con ambas manos, eran unas manos regordetas que cubrían muy bien el espacio que querían acariciar. Segundos mas tardes me bajó el short y sentí como desabrochaba su bragueta, se venia el momento que yo mas temía y me obligaba a pensar solo en los 3 palos y medios de pesos que recibiría como recompensa por esto. Una vez con su verga afuera comenzó a rozarme la espalda con ella mientras apretaba mis pectorales con sus manos y me decía "que mariconcito tan rico pagué hoy"... con una de sus manos bajó la delgada tanga roja de la parte de atrás y con sus manos comenzó a acariciarme el culo. Ambas nalgas fueron tomadas y apretadas y separadas por esas manos, de un tirón me arrancó la tanga dejándome completamente desnudo. Ven acá y tomándome de un brazo me hizo caminar hasta llegar a algo parecido a un sofá, me puso en 4 patas en él y me puso algo helado en el ano que resultó ser lubricante para lo que se venia. 

No pasó mas tiempo y sentí sus dedos recorriendo mi culo nuevamente, como un degenerado lo tomaba a dos manos y abría las nalga, luego sentí uno de sus dedos regordetes en mi recto, abriéndose paso a través de él. La sensación no fue del todo desagradable, si muy extraña pero no mala, luego que urgó en mi culo por un momento sentí ya dos dedos dentro, cuando fueron tres el ano comenzó a resentirse y el dolor era ya patente, siguió metiendo y sacando con sus tres dedos por un rato, entre risitas calentonas sentí su verga en la puerta de mi recto (aquí viene pensé yo) y el tipo comenzó a presionar. Desde un comienzo comenzó a doler mucho y sin compasión ni nada empujó su verga de a poco dentro de mi ano, de repente la sentí como si me rasgara los tejidos por dentro, el dolor era insoportable y comencé a quejarme mucho y a pedir que me la sacara

Aguanta maricón que pa’ eso pagué y harto...

Y riéndose por lo bajo, con sus manos en mi cintura me la metió sin compasión, obligándome con la fuerza de sus brazos a enterrarme en su carne erecta, era una verga muy gruesa, sin mirarla podía decir que era enorme por como dolía.. de a poco se metía mas y mas en mi interior como si nunca fuese a acabar...

Así mariconcito... toda adentro, así me gusta

Por un momento paró y poco a poco comenzó a moverse e iniciar el "mete y saca" que parecía una tortura. Lo único que podía hacer era apretar los dientes y aguantar el dolor, por unos 15 minutos siguió y siguió penetrándome hasta llegar a acostumbrarme al dolor, con sus manos me tocaba todo lo que podía y gemía y se reía mientras me lo metía. Llegado el momento de la eyaculacion, los movimientos se volvieron mas frenéticos y cuando ya se venia, me tomo la cabeza y desató la venda que me cegaba, no pasó ni un segundo cuando se venia dentro mio con grandes chorros de semen que inundaban mis intestinos... tratando de manejar ambas situaciones enfoqué la mirada y volví a ver quien era y me tope con la cara sonriente y burlona de Sebastian el nerd del colegio, mas viejo, mas gordo y mas feo de lo que recordaba. 

Resultaste ser tanto o mas maricón que tu amigo Daniel... ahora puedo decir que me los cogí a los dos. La diferencia con tu amigo es que tu lo haces por plata y tu amigo porque lo chantajeé... tienes que saber que he pagado bastante por tu culito y ademas es mio por esta noche hasta el domingo así que estas a mi disposición, mariconcito.

Y sin poder decir nada me quedé mirando la cara de Sebastian riéndose, con el culo adolorido y escurriendo semen y con su pija aun dentro mio.

CONTINUARÁ... 4

                

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